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Sunday, November 30, 2014

Si le dieran plenos poderes para cambiar el sistema educativo de su país, ¿qué haría?


“Las escuelas quedarán obsoletas antes de lo que creemos” publicado en Cinco Dias, lunes, 1 de diciembre de 2014

Richard Gerver, asesor y experto en educación
Richard Gerver (Londres, 1969) era un director de escuela más hasta que se puso al frente de la Grange Primary School, una de las peores de Reino Unido. Dos años después, el colegio se situó entre los primeros del país y se ponía como ejemplo de innovación en todo el mundo. Gerver se dedica hoy a asesorar escuelas a través de The International Curriculum Foundation, de la que es cofundador. También recorre el orbe hablando de su modelo de educación, basado en crear contextos reales en los que se mezclen varias disciplinas. Fue uno de los ponentes estrella del Congreso de Mentes Brillantes, organizado la semana pasada en Madrid por Ser Creativos.
Si le dieran plenos poderes para cambiar el sistema educativo de su país, ¿qué haría?
Empezaría por formular la pregunta fundamental: qué tipo de seres humanos queremos que sean nuestros hijos cuando hayan completado su educación. En esta discusión implicaría a educadores, pero también a emprendedores sociales, empresarios, ONG, líderes de pensamiento y, solo si fuera imprescindible, a políticos [risas]. Creo en el antiguo proverbio africano que dice que hace falta todo un pueblo para educar a un solo niño.
¿Qué forma tomaría su sistema?
“Cada país debe buscar un modelo propio”
Gerver dice que los maestros deben tomar la sartén por el mango. “No podemos caer en la actitud victimista de que el sistema no nos deja hacer cosas nuevas. Los profesores debemos actuar como profesionales, y los profesionales solucionan problemas”.
Por ahí empezó la revolución que llevó a cabo Gerver en la Grange Primary School. “Cuando llegué vi que los maestros habían perdido su pasión. Les dimos poder para que cambiaran las dinámicas. Queríamos crear un currículum y una experiencia para los estudiantes que fuesen ricos en contextos. Para ello explotamos el concepto de los juegos de rol. Representábamos situaciones en emisoras de radio, televisiones, cafés, museos, tiendas... Todo aquello que nos encontramos en la vida real. Cuando aprendían lengua, matemáticas o ciencias lo estaban haciendo en situaciones parecidas a la realidad”, recuerda.
En su opinión, ningún país ha dado con la fórmula ideal en materia de educación. “En todos los Estados podemos encontrar iniciativas muy interesantes. No solo en los escandinavos y en Asia. Los modelos no son exportables. Cada país debe ser capaz de encontrar un sistema que le funcione y se adapte a su realidad”.
Gerver considera muy interesante el modelo propuesto por Roger Schank, orientado a las competencias necesarias en la vida laboral. “Creo que su trabajo es muy interesante, porque trata sobre el desarrollo del conocimiento, el cerebro, la evolución humana, las capacidades cognitivas naturales y la forma de aprendizaje. El peligro es pensar que su método es la panacea. Su modelo es simplemente una provocación que desafía al sistema y propone nuevas formas de organizarlo. Cada uno tiene que dar con el sistema que mejor se adapte a su entorno. He visto los resultados de algunos de los centros en los que se aplica su sistema: en algunos son brillantes, en otros no tanto. Por encima de todo, creo que el modelo de Schank sirve para avivar el debate. Él sería el primero en decirle que no siga su sistema ciegamente”, subraya.
Trataría de potenciar el desarrollo de las habilidades naturales de aprendizaje de los niños. Creo que los pequeños son aprendices avezados, tienen una increíble curiosidad natural. La mayor parte de conocimientos que adquiere una persona, como identificar las entonaciones vocales o interpretar expresiones faciales, acontece antes de que llegue al colegio. El actual sistema, que consiste en llevarles a unas aulas, inyectarles información y devolverles a sus casas, es insuficiente. El punto clave es cómo desarrollar y nutrir sus talentos naturales. Deben ser alumnos activos, no pasivos.
¿Qué competencias debe adquirir un alumno del siglo XXI?
Las esenciales son la colaboración, la solución de problemas, el espíritu emprendedor, perseguir intereses propios, tener espíritu crítico y desafiar las convenciones. El sistema debe preparar a los jóvenes para que se adapten a un mundo en constate cambio, para que sean más lanzados e independientes, que tengan más control sobre sus vidas y colaboren entre ellos para encontrar soluciones a los problemas.
¿Cambiaría, entonces, las asignaturas habituales?
¿Se ha preguntado alguna vez por qué estudiamos en base a asignaturas? Es una manera ridícula de compartimentar el conocimiento. El mundo real no funciona así. Habría que diseñar la manera en que la experiencia y el conocimiento de cada materia estuviesen mejor integrados. Los niños se desenvuelven mejor en entornos multitarea. Cuando juegan a las consultas médicas usan conocimientos de lengua, matemáticas y ciencias a la vez. Si el aprendizaje tiene lugar en ambientes ricos en contextos, nadie quedará realmente desconectado. Es importante que el componente experiencial gane peso frente al académico, que ahora mismo monopoliza la enseñanza.
¿Cómo encajan en este modelo los deberes y los exámenes?
Estamos en un punto en el que todo el mundo coincide en que necesitamos innovar y remodelar el sistema educativo, pero al mismo tiempo no dejamos de evaluar su rendimiento en base a métricas del siglo XIX. ¡Es ridículo! No me malinterprete: por supuesto que hay que evaluar continuamente el progreso de cada niño. Sería indicado medir el rendimiento también en función de cuán bien se desenvuelven los estudiantes en los valores y conocimientos trabajados, de cómo relacionan habilidades con intereses y de qué propósitos insertan en cada actuación.
¿Cuánto tiempo llevaría completar este cambio de modelo?

Yo soy optimista, porque los niños son colaborativos por naturaleza y las nuevas tecnologías son, en mi opinión, muy buenas para su desarrollo. Cuando yo era pequeño, la idea de poder hablar con un niño ruso parecía ridícula. Hoy mi hijo juega y se comunica con niños de todo el globo con su consola. Creo que dentro de no mucho los padres desafiarán la propia idea de llevar a sus hijos a la escuela, apostando por modelos de educación colaborativa y online. Puede que las escuelas se queden obsoletas antes de lo que creemos. Nuestros hijos son unos consumidores muchísimo más complejos de lo que nosotros éramos a su edad. También son mucho más incontrolables. Hoy en día, si no les gusta algo, lo cambian.

http://cincodias.com/cincodias/2014/11/21/sentidos/1416590076_394799.html

Friday, November 28, 2014

You Can't Be Neutral in a Moving Train.







Today, I watched the excellent documentary You Can't Be Neutral on a Moving Train, and I highly recommended it to those have interest in the non official history of USA. This film is about the life of an extraordinary man, Howard Zinn. He was a historian, professor, and mainly an activist and author of several classics including "A Peoples History of the United States". 

Directors: Deb Ellis, Denis Mueller.

“Perhaps the most important thing I learned was about democracy, that democracy is not our government, our constitution, our legal structure. Too often they are enemies of democracy.” 

― Howard ZinnYou Can't Be Neutral on a Moving Train: A Personal History of Our Times

The conversation with Zinn and Chomsky that is in youtube is priceless too. 





¡NARCO ESTADO! El secreto mejor guardado de Fidel Castro


Segun los hechos que se relatan en este libro, el gobierno de Cuba con los Castro a la cabeza ha sido uno de los mas corruptos de toda la historia de la nacion e incluso de America Latina. Todo lo que podamos imaginar queda chiquito despues de saber las historias, los hechos y testimonios que aqui se exponen. !Que Asco! y que verguenza para la historia del pais. Solo han sido una banda de mafiosos y criminales que no solo han destruido el pais, sino que ademas lo han hundido en la mayor desmoralizacion y descredito de toda su historia. 



















José Manuel Martín Medem. (CRONICON.NET)

cubanosporelmundo.com. 
28 noviembre, 2014 

José Manuel Martín Medem habla de su libro recién publicado sobre los fusilamientos del narcotráfico: los casos de Arnaldo Ochoa y Antonio de la Guardia.

En 1989, cuando fueron fusilados en La Habana el general Arnaldo Ochoa y el coronel Antonio de la Guardia, el periodista español José Manuel Martín Medem trabajaba como enviado especial de Radio Nacional de España (RNE) en El Salvador y Panamá. Unos años después, entre enero de 2001 y marzo de 2005, serviría como corresponsal de Radio Televisión Española (RTVE) en La Habana. Autor de varios títulos sobre Cuba, entre ellos uno dedicado a rememorar su estancia habanera, ahora ha publicado El secreto mejor guardado de Fidel. Los fusilamientos del narcotráfico (Los Libros de la Catarata, Madrid, 2014).
José Manuel Martín Medem habla sobre este libro para DIARIO DE CUBA.
Usted refiere al inicio de su libro cómo Carlos Aldana, quien fuera jefe del Departamento Ideológico del PCC, juró que se llevaría a la tumba la conversación de tres horas que Fidel Castro sostuviera con Antonio de la Guardia. Él había sido testigo de ella. ¿Qué supone que haya ocurrido en esa conversación?
Ni aseguro que sea cierto lo del supuesto testigo ni supongo el contenido de la conversación de Fidel con Tony. Solo digo que Carlos Aldana ha contado que estuvo presente y que no quiere revelar lo que allí se dijo. Es Ileana de la Guardia, la hija de Tony, la que asegura desde entonces, en sucesivas declaraciones, que Fidel le prometió a su padre que no habría fusilamientos si asumía toda la responsabilidad por la conexión cubana con el Cártel de Medellín.
Si así fue, Fidel no cumplió lo prometido. Y si esa conversación está grabada, sería el documento fundamental sobre lo sucedido en 1989.
El de Ochoa, incluido en la misma causa judicial aunque sin vinculaciones con el narcotráfico, parece ser un caso típico de la historia romana: el general victorioso que regresa al corazón del Imperio con una tropa que lo ama y se convierte así en un gran peligro político. ¿Fue ese el caso de Ochoa a los ojos de Fidel Castro?
Tony y su grupo fueron acusados de participar en operaciones de narcotráfico hacia EEUU con el Cártel de Medellín, a través de Cuba. La acusación contra Ochoa era la de haber intentado establecer una relación personal y directa con Pablo Escobar que finalmente no se produjo.
La Fiscalía reconoció que Ochoa no realizó ninguna operación de narcotráfico. La condena no podía ser la misma bajo acusaciones diferentes y el Código Penal no permitía aplicarles la pena de muerte. Pero desde antes del juicio Fidel estableció como un dogma que eran culpables y que se merecían el fusilamiento.
La cuestión fundamental es por qué se sacó del juicio militar sumarísimo al ministro del Interior José Abrantes y por qué se incluyó a Ochoa. Nadie ha demostrado que Ochoa pensase en un golpe de Estado pero resulta indiscutible, por las evidencias acumuladas, que él estaba muy molesto con las políticas de Fidel.
Afirma en su libro que Ochoa estaba a favor de las reformas, a favor de una perestroika.
No soy yo quién relaciona a Ochoa con la perestroika, sino los testimonios recogidos en el libro. Gente muy próxima al General asegura que él quería discutir con Fidel sobre el futuro de Cuba y proponía reformas, sobre todo en la gestión económica. También hubo discrepancias sobre  el manejo de la guerra en Angola y la salida negociada. Mi opinión personal es que la acusación contra Ochoa de “traición a la Patria” fue un montaje para justificar su fusilamiento.
También se han hecho conjeturas acerca de una posible deserción suya.
No hay ni una prueba ni testimonios o indicios que permitan creer que Ochoa consideró la posibilidad de refugiarse en EEUU.
¿Por qué cree que Fidel Castro no conversó con Ochoa, tal como hiciera con Antonio de la Guardia?
Fidel lo dijo en la sesión del Consejo de Estado en la que se ratificaron las penas de muerte: “Ochoa no colabora, no quiso asumir toda la responsabilidad”.
No había una conversación posible entre Fidel y Ochoa. Fidel sabía que no conseguiría la claudicación de Ochoa. Si existe una grabación de la reunión de Raúl con Ochoa, sería el segundo documento fundamental sobre aquella tremenda crisis.
Usted hace hincapié en las contradicciones del procesamiento judicial y llega a compararlo con los juicios estalinistas.
Los juicios del modelo estalinista se basan en un  control absoluto sobre la información, en el secreto total sobre los procedimientos y en las acusaciones basadas exclusivamente en supuestas “confesiones”. Las tres características determinan la Causa 1/89.
La versión oficial cubana sostiene que un grupo de oficiales del MININT dirigido por Antonio de la Guardia organizó 15 operaciones de narcotráfico entre enero de 1987 y abril de 1989 e introdujeron en EEUU, pasando por Cuba, seis toneladas de cocaína procedentes del Cártel de Medellín, por las que cobraron tres millones y medio de dólares. De la Guardia y esos oficiales pertenecían al Departamento MC (Moneda Convertible) del Ministerio del Interior. ¿Para qué había sido creado ese departamento?
El departamento del Ministerio del Interior dirigido por Tony de la Guardia realizaba operaciones secretas para romper el bloqueo [por embargo] y conseguir en EEUU la tecnología que Cuba necesitaba. Contrataban a lancheros de Miami, la mayoría emigrantes cubanos, para transportarla a la Isla. Tenían lo que Fidel definía como “patente de corso” para sus operaciones. Y EEUU infiltró agentes de la CIA y de la DEA entre los lancheros.
Las fechas de las operaciones de narcotráfico aducidas por la versión oficial cubana empiezan en 1987. Pero ya desde mayo de 1983 el presidente Ronald Reagan hablaba de “claras evidencias de que funcionarios de alto nivel del gobierno de Cuba están involucrados en el narcotráfico hacia EEUU”. ¿En que fecha empezaron esas operaciones? 
La mayoría de los testimonios a los que he tenido acceso coinciden en que hubo operaciones de narcotráfico antes de 1987 pero difieren en las fechas, los motivos y los procedimientos.
Una de sus fuentes, a la que llama “Tocororo”, le confesó que Antonio de la Guardia cumplía órdenes de Fidel Castro.
¿Era posible organizar operaciones de narcotráfico a través de Cuba sin el conocimiento y la autorización de Fidel? Y, por otra parte, ¿pudo ser Fidel tan imprudente como para darle a EEUU el gran argumento para sus agresiones? El testimonio de “Tocororo” es una versión junto a otras muchas que se exponen en mi libro. Puede ser verdad, pero también puede no ser cierto.
Con la documentación y los testimonios que acumulo, cada lector sacará sus propias conclusiones. Si aceptamos la versión oficial (operaciones de narcotráfico realizadas por un departamento del MININT sin autorización de Fidel), nos falta una buena explicación sobre la falta de control en torno a los “corsarios”.
En El rey de la cocaína, Ayda Levy, viuda del narcotraficante boliviano Roberto Suárez, afirma que su marido y Pablo Escobar viajaron de Bogotá a La Habana en enero de 1983 para reunirse con Fidel Castro. Según ella,  fueron invitados a La Habana por el embajador cubano en Colombia, Fernando Ravelo, y por Antonio de la Guardia. Viajaron en el avión de Escobar, cenaron en Marina Hemingway con Arnaldo Ochoa y Patricio de la Guardia, y al día siguiente acordaron con el ministro del Interior, José Abrantes, pagar un millón de dólares diarios por utilizar el espacio aéreo y las aguas territoriales de Cuba en el tráfico hacia EEUU.
Llegado a ese acuerdo, Ochoa llevó en hélicoptero a Suárez y Escobar a Cayo Piedra, donde los esperaban Fidel y Raúl Castro. Según Levy, esa conexión no duró más que dos años, en los cuales La Habana recaudó unos 500 millones de dólares. ¿Puede hablarse entonces de varias conexiones cubanas del narcotráfico operadas por los mismos personajes?
Lo que cuenta Ayda Levy es de su exclusiva responsabilidad, pero ella me hizo una revelación que no incluyó en su libro. Dice que tiene en una caja de seguridad documentación muy importante sobre las operaciones de narcotráfico. Ahí puede haber información determinante.
También me han contado que hubo por lo menos dos conexiones cubanas con el narcotráfico a través de diferentes funcionarios, pero no lo incluyo en mi libro porque no tengo suficientes evidencias. Ahora publica un libro el hijo de Pablo Escobar en el que solo dice que su padre tuvo “la complicidad de oficiales de alto rango en el régimen cubano”.
Antes hablaba de una triangulación de la CIA con los contras de Nicaragua y el Cártel de Medellín. En su libro habla de dos rutas del Cártel de Medellín para introducir cocaína en Estados Unidos: la “imperialista”, con vuelos de la CIA desde México en complicidad con el gobierno del PRI, y la “revolucionaria”, que hacía escala en Cuba. Hemos hablado ya de esta última y ahora quisiera pedirle que describiera la ruta “imperialista”.
La Administración Reagan organizó inmediatamente con la CIA un ejército de mercenarios (la contra) para combatir desde Honduras, El Salvador y Costa Rica al gobierno sandinista de Nicaragua. Cuando el Congreso de EEUU prohibió la financiación de esa guerra, como consecuencia de las operaciones terroristas de la CIA y sus mercenarios, desde el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) se encargó a la CIA organizar una red de comercialización de cocaína con los narcotraficantes de Bolivia, Colombia y México, para financiar en secreto a los contras.
Los aviones de la CIA introducían en EEUU los cargamentos de cocaína, utilizando incluso bases militares. Acaba de estrenarse aquí en Madrid la película Matar al mensajero, que cuenta aquella conspiración. El entonces presidente mexicano Miguel de la Madrid colaboraba con la Administración Reagan en el abastecimiento para los contras. La CIA tenía la complicidad de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la policía política del PRI mexicano.
Una parte de la cocaína introducida por la CIA se comercializó en forma de crack, un derivado muy peligroso que provocó una oleada de muertes entre los consumidores de los barrios negros de Los Ángeles. La CIA y la DFS eliminaron al agente de la DEA Enrique Camarena y al periodista mexicano Manuel Buendía cuando ambos descubrieron la triangulación de la CIA con los contras y el Cártel de Guadalajara (México) y el Cártel de Medellín (Colombia). Las operaciones las dirigía desde la Casa Blanca el teniente coronel Oliver North del CSN. Sus delegados en la base militar salvadoreña de Ilopango eran los agentes cubanos de la CIA Félix Rodríguez y Luis Posada Carriles.
Rodríguez, que se relacionaba directamente con el entonces vicepresidente George Bush, lo cuenta en su autobiografía Guerrero de las sombras.
Parece ser que existieron unas fotos de Pablo Escobar en Nicaragua obtenidas por la CIA y, en el libro de Germán Castro Operación Pablo Escobar, el capo colombiano confiesa haberse refugiado en Nicaragua gracias a sus conexiones con el gobierno de ese país. ¿Estaba involucrado el Gobierno sandinista en alguna de las operaciones del Cártel de Medellín? ¿Existía una conexión sandinista?
El Gobierno sandinista rechazó la propuesta de Pablo Escobar para utilizar Nicaragua como base de sus operaciones de narcotráfico como antes se había utilizado, durante la dictadura de los Somoza. Pero es posible que Escobar realizara allí el reabastecimiento de combustible en algunos vuelos hacia EEUU. La trama de la CIA con los narcocontras se descubrió cuando el ejército sandinista derribó un avión de la agencia cargado de armas destinadas a la contra que había despegado de la base militar de Ilopango en El Salvador.
Pero si el Gobierno sandinista le permitió a Escobar reabastecerse de combustible y refugiarse en Nicaragua, ¿no es suficiente para sospechar que recibiría algo a cambio?
Pudo ser un contacto con Tomás Borge, entonces ministro del Interior. El propio Escobar contó a un periodista colombiano que su refugio en Nicaragua fue por poco tiempo. Que no hubo grandes acuerdos. Y que regresó a Colombia al comprobar que el Gobierno sandinista iba a entregarlo a EEUU. Es posible que pagara temporalmente por el reabastecimiento para sus aviones en ruta hacia EEUU. ¿Fue un negocio de Borge, cancelado por el Gobierno sandinista?
La obsesión de Reagan por implicar a los sandinistas en el narcotráfico hace muy difícil encontrar un poco de verdad entre tantas mentiras.
“Tocororo”, una de sus fuentes bajo seudónimo, asegura que no fue casual el encuentro entre los del Departamento MC y una red de narcotraficantes de Miami que se encontraba penetrada por la CIA. Al parecer, la CIA y la DEA trabajaban sobre las mismas operaciones de narcotráfico, aunque tenían intereses distintos, y la CIA terminó desbaratando el plan de la DEA. ¿Por qué?
Es posible que la DEA utilizara una red de narcotraficantes de Miami para ponerles el cebo del negocio a los oficiales del departamento de Tony de la Guardia en el MININT con el conocimiento de la CIA. La DEA, que tenía a un piloto infiltrado en el Cártel de Medellín, intentaba capturar a Pablo Escobar o a los hermanos Ochoa, los jefes de esa mafia. Y la CIA desbarató esa operación al quemar al infiltrado intentando utilizarlo para acusar al Gobierno sandinista de complicidad con el narcotráfico.
Otra de sus fuentes, “Malanga”, atribuye a Antonio de la Guardia  colaboración con los narcotraficantes a cambio del abastecimiento a las guerrillas latinoamericanas. De ser así, las dos redes, la “imperialista” y la “revolucionaria” habrían estado armando respectivamente a sus partidarios, contraguerrilla y guerrilla, en América Latina. Sin embargo, antes me ha dicho usted que no ha encontrado pruebas definitivas que abonen tal versión.
Desertores de la Seguridad cubana mantienen esa versión sobre la supuesta colaboración en Cuba con el narcotráfico a cambio de abastecimiento de armas para guerrillas latinoamericanas. Pero no hay pruebas definitivas. Ni siquiera en las acusaciones estadounidenses.
La causa 2/89, que vino luego del procesamiento de Ochoa y De la Guardia, incluyó al entonces ministro del Interior, José Abrantes, condenado a 20 años de prisión y fallecido en la cárcel de “un infarto que pudo ser provocado”, según reza en la cronología final de su libro. Usted escribe: “Me parece que todo está en Abrantes”.
Fidel asegura que Abrantes no fue cómplice de las operaciones de narcotráfico de Tony de la Guardia. Por eso no lo incluyeron en el primer juicio y lo condenaron en el segundo por negligencia, al no enterarse de lo que hacía un departamento de su ministerio. Pero la esposa de Patricio de la Guardia asegura que Abrantes le contó a su marido, cuando coincidieron en la prisión, que Fidel lo sabía todo porque Abrantes le informaba, y que la crisis se produjo cuando Tony consintió operaciones no autorizadas por Fidel.
Uno de los desertores de la Seguridad sostiene que Abrantes no estaba de acuerdo con las políticas de Fidel pero temía que una conspiración le diera el poder en Cuba a EEUU y al exilio cubano de Miami que también acabarían con él. Todo está en Abrantes si es cierto que participaba simultáneamente en el narcotráfico y en el malestar por los manejos de Fidel.
En medio de la crisis del narcotráfico, Abrantes fue enviado por Fidel Castro a México para encontrarse con Fernando Gutiérrez Barrios. ¿Quién era Gutiérrez Barrios y cuán útil fue esa conversación para Fidel Castro?
Funcionarios de Washington reconocen que Fernando Gutiérrez Barrios fue el mediador habitual en entendimientos confidenciales de Fidel con los gobiernos de EEUU y México. Gutiérrez Barrios dirigió las guerras sucias de la DFS en colaboración con la CIA. Era en 1989 el secretario de Gobernación (ministro del Interior) en el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari, también enredado con el narcotráfico.
Gutiérrez Barrios colaboró con Fidel para sacarlo de la cárcel cuando lo detuvieron en México mientras preparaba el desembarco del Granma. Y pudo ser el gran mediador para resolver simultáneamente las acusaciones de narcotráfico contra Fidel y contra los gobiernos de Ronald Reagan y de Miguel de la Madrid. A los presidentes de EEUU y de México también los relacionaban con los asesinatos de Camarena y Buendía. Se aplicó la misma solución en todos los casos: estaban implicados funcionarios del Estado en EEUU, México y Cuba pero sin “autorización de los gobiernos”.
Al final del primer capítulo de su libro, usted se pregunta, en relación con la actitud de los sucesivos gobiernos estadounidenses hacia el régimen de Fidel Castro, cuál fue el pacto de 1963, renovado en 1989. Antes pregunta: “¿Por qué no se produjo en 1963 la invasión de Cuba, que era uno de los objetivos del asesinato del presidente Kennedy? ¿Por qué el presidente Johnson ordenó parar las acusaciones contra Fidel Castro, cuando todo había sido preparado por la CIA para presentar a Oswald como el asesino dirigido desde Cuba? ¿Por qué no hubo una represalia de la Administración Bush contra la Revolución Cubana en 1989 cuando tenían las pruebas sobre el narcotráfico desde Colombia hacia EEUU a través de la Isla?”.
Aunque sé que para conseguir un acercamiento a la respuesta de estas cuestiones ha escrito todo un libro, me gustaría preguntarle por ese pacto.
Como bien dice, la respuesta a esa pregunta está en el conjunto articulado del libro. Se plantea en forma de sugerencia con datos, evidencias y opiniones. Acusar a Fidel en 1963 por el asesinato de Kennedy habría descubierto los planes de la Casa Blanca para que la CIA y la Mafia eliminasen a Castro. Acusar a Fidel por el narcotráfico habría confirmado la complicidad de los presidentes Ronald Reagan y Miguel de la Madrid con el Cártel de Medellín para financiar a la contra nicaragüense y su responsabilidad en los asesinatos del agente de la DEA Camarena y del periodista Buendía.
Fidel lo sabe todo. Sobre el asesinato de Kennedy (la CIA y la Mafia estaban penetradas por los ojos y oídos del Comandante) y sobre el narcotráfico dirigido desde la Casa Blanca. Así que le dieron espacio para el silencio.
¿Puede que las operaciones de narcotráfico que involucraron a las autoridades cubanas no hayan terminado en 1989? Le pregunto porque diez años después, el canciller Roberto Robaina es destituido por “deslealtad y corrupción” y una de sus fuentes afirma que Robaina fue un chivo expiatorio en otra red de narcotráfico.
Se trata de una fuente secundaria. Me cuenta lo que dice que ha murmurado “Robertico”: que la relación que le atribuyen con un gobernador mexicano condenado por narcotráfico en EEUU era en realidad una conexión de Fidel. Pero eso no significa que continuasen después de 1989 las operaciones de narcotráfico a través de Cuba. Forma parte de los manejos mexicanos de Fidel.
Hay mucho humo en las acusaciones contra Robaina por su supuesta deslealtad política. Y mucha niebla en su castigo.
A lo largo de su libro menciona  posibles documentos de los que podríamos tener noticias en el futuro. Menciona los informes de la CIA, las grabaciones incluidas en el sumario de la Causa 1/1989, el testimonio de Carlos Aldana, un libro guardado en la tumba de “el rey de la cocaína” Roberto Suárez, los documentos que guarda su viuda en un banco, el posible testimonio de Abrantes…
Hay que añadir la declaración que podría hacer Patricio de la Guardia. Fusilaron a su hermano. Tiene mucho que contar. ¿Tendrá la oportunidad de hablar en el futuro?
Y está también Gabriel García Márquez, próximo a Fidel Castro en esos días.
Sí, claro. Cuesta mucho creer que García Márquez no haya dejado anotaciones sobre Cuba o incluso algún relato importante para que se publique después de la muerte de Fidel.
Usted afirma que Carlos Aldana sigue bajo vigilancia en Cuba “a pesar de haber regresado sutilmente desde las tinieblas de su destitución”. ¿En que consiste ese regreso o esa sutileza?
A Aldana le atribuyen la asesoría para un importante discurso de Raúl, poco después del nombramiento de este como presidente. Cuando lo destituyeron, Raúl lo mantuvo bajo su protección y lo recuperó en silencio para la estructura de la corporación económica de las FAR.
Un capítulo de su libro resume la hipótesis del canadiense Peter Dale Scott, enAmerican War Machine (2012), de que Washington se encarga de organizar el mercado de las drogas para que sus aliados y sus bancos se beneficien. Dale Scott habla de un “Estado profundo” disimulado en el Estado público que es el que gobierna verdaderamente. Otros han sostenido antes la misma hipótesis: David Wise y Thomas B. Ross en The Invisible Government (1974), por ejemplo. ¿Hace usted suyas esas afirmaciones de Peter Dale Scott?
Sí, estoy convencido. En American War Machine se estructura perfectamente su argumentación con toda la documentación acumulada desde que comenzó esa gran mentira de Washington denominada “la guerra contra las drogas”EEUU heredó de Francia el negocio de la heroína en la guerra de Vietnam y aplicó el modelo con la cocaína para la Guerra Fría en América Latina. Después hizo lo mismo con el opio para sus aliados en Afganistán.
Los 500.000 millones de dólares que genera anualmente el narcotráfico se manejan en su mayoría a través del sistema financiero estadounidense. Y también proceden de EEUU los precursores químicos sin los que no se podría transformar la hoja de coca en cocaína.
A través de la frontera de México con EEUU se organiza, además, un inmenso tráfico de armas. Es un gran negocio y una excusa para intervenir en América Latina como con el Plan Colombia.
En un momento de su libro, afirma “A mí lo que me subleva no es narcotráfico sino la diatriba con la que el Comandante impone los fusilamientos. Sobre todo por lo que tiene de crueldad estalinista”. Hay quienes condenan a Stalin principalmente por sus asesinatos de compañeros de lucha. Para ellos pesan más esos crímenes o son los más repulsivos que Stalin cometiera. En el caso de quienes parecen haber estado verdaderamente involucrados en el narcotráfico, como Antonio de la Guardia, ¿cree usted más escandaloso su procesamiento sin garantías y su fusilamiento que las operaciones de narcotráfico que él llevara a cabo?
Reagan utilizó la cocaína desde la Casa Blanca para combatir al legítimo gobierno de Nicaragua mediante mercenarios terroristas en una guerra clandestina que violaba la prohibición del Congreso de EEUU. ¿No pueden hacer lo mismo una guerrilla o un gobierno en defensa propia? Ni lo rechazo ni lo acepto. Mi opinión es lo que menos importa. Cada lector sacará sus conclusiones.
Pero cuando se acuse a un gobierno latinoamericano de complicidad con el narcotráfico, hay que darle el mismo trato que a Reagan. Nadie fue condenado y los grandes medios de comunicación aplaudían cuando el gran actor consideraba “luchadores por la libertad” a los contras organizados por la CIA y financiados con la cocaína del Cártel de Medellín que destruían los hospitales y asesinaban a los adolescentes alfabetizadores.
Tampoco importa mi opinión sobre si es mejor o peor el fusilamiento que el narcotráfico. Lo fundamental es que el Código Penal solo permitía condenarlos a 20 años de prisión. Y la acusación de “delito de narcotráfico configurante de traición a la Patria” fue un invento perverso para justificar unas penas de muerte previamente decididas por razones que sólo Fidel manejaba.
Después de tanto insistir sobre el respeto a la verdad y a la legalidad “socialista”, Fidel miente en su relato sobre la crisis y viola las leyes de la Revolución Cubana.
“La historia no absolverá a Fidel Castro por los fusilamientos de 1989″, resume en su libro. ¿No cree que la absolución histórica de Fidel Castro tiene obstáculos todavía mayores que esos fusilamientos?
Me parece que los fusilamientos del narcotráfico son el gran agujero negro en la contradictoria biografía de Fidel Castro porque en su actuación se combinaron las que creo que son sus dos peores señas de identidad: la pasión por el poder absoluto y la crueldad.
Fidel es imprescindible para la historia de Cuba y de América Latina. En su inicial revolución nacionalista estaban ya las tres banderas de los que ahora son los mejores gobiernos de América Latina: la defensa de la soberanía nacional, la justicia social y la integración latinoamericana.
Cuba representó durante mucho tiempo la dignidad de América Latina. Pero el pueblo cubano, Fidel y la Revolución no siempre han sido lo mismo. Fidel convirtió una isla en una nación pero se apoderó de ella y, al imponer su poder absoluto con la justificación de que resultaba imprescindible para defender la soberanía nacional amenazada por la voracidad depredadora de EEUU, impidió la libertad individual y el desarrollo de un auténtico proyecto cubano de socialismo. Hizo falsamente incompatibles la defensa de la soberanía nacional y el derecho a la autodeterminación personal. Puede haber democracia sin socialismo, pero no socialismo sin democracia.

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Thursday, November 27, 2014

Nuestra necesidad de consuelo es insaciable* - Stig Dagerman


Noviembre 09, 2014 salonkritik.net 

Estoy desprovisto de fe y no puedo, pues, ser dichoso, ya que un hombre dichoso nunca llegará a temer que su vida sea un errar sin sentido hacia una muerte cierta. No me ha sido dado en herencia ni un dios ni un punto firme en la tierra desde el cual poder llamar la atención de dios; ni he heredado tampoco el furor disimulado del escéptico, ni las astucias del racionalista, ni el ardiente candor del ateo. Por eso no me atrevo a tirar la piedra ni a quien cree en cosas que yo dudo, ni a quien idolatra la duda como si ésta no estuviera rodeada de tinieblas. Esta piedra me alcanzaría a mí mismo ya que de una cosa estoy convencido: la necesidad de consuelo que tiene el ser humano es insaciable.
Yo mismo persigo el consuelo como el cazador su presa. Por dondequiera que en el bosque lo vislumbre, disparo. A menudo no alcanzo más que el vacío; pero alguna que otra vez cae a mis pies una presa. Y como sé que el consuelo no dura más que el soplo del viento en la copa del árbol, me apresuro a apoderarme de ella.
¿Y qué tengo entonces entre mi brazos? Puesto que estoy solo: una mujer amada o un desdichado compañero de viaje. Puesto que soy poeta: un arco de palabras que no puedo tensar sin un sentimiento de dicha y de horror. Puesto que soy prisionero: una súbita mirada hacia la libertad. Puesto que estoy amenazado por la muerte: un animal vivo aún caliente, un corazón que palpita sarcásticamente. Puesto que estoy amenazado por el mar: un arrecife de duro granito.
Pero también hay consuelos que me llegan como huéspedes sin haberlos invitado y que llenan mi aposento de odiosos cuchicheos: Soy tu deseo -¡ama a todo el mundo! Soy tu talento -¡abusa de él como abusas de ti mismo! Soy tu sensualidad -¡solamente viven los sibaritas! Soy tu soledad -¡menosprecia a los seres humanos! Soy tu deseo de muerte -¡corta!
El equilibrio es un listón estrecho. Veo mi vida amenazada por dos poderes: por un lado, por las ávidas bocas del exceso; y por otro, por la avara amargura que se nutre de sí misma. Pero rehuso elegir entre la orgía y la ascesis, aunque sea al precio de una confusión mental. Para mí no basta con saber que, puesto que no somos libres en nuestros actos, todo es excusable. Lo que busco no es una excusa a mi vida sino todo lo contrario a una excusa: la reconciliación. Al fin me doy cuenta que cualquier consuelo que no cuente con mi libertad es engañoso, al no ser más que la imagen reflejada de mi desespero. En efecto, cuando mi desespero me dice: Desespera, puesto que cada día no es sino una tregua entre dos noches, el falso consuelo me grita: Espera, pues cada noche no es más que una tregua entre dos días.
Pero de nada le vale al ser humano un consuelo brillante; necesita un consuelo que ilumine. Y todo aquel que quiera convertirse en una persona malvada, es decir, una persona que actúa como si todas las acciones fueran defendibles, debería, al lograrlo, tener al menos la bondad de advertirlo.
Son innumerables los casos en los que el consuelo es una necesidad. Nadie sabe cuándo caerá el crepúsculo y la vida no es un problema que pueda ser resuelto dividiendo la luz por la oscuridad y los días por las noches; es un viaje imprevisible entre lugares inexistentes. Puedo, por ejemplo, andar por la orilla y sentir de repente el horrible desafío que la eternidad lanza sobre mi existencia y el perpetuo movimiento del mar y la huida constante del viento. ¡En qué se convierte entonces el tiempo sino en un consuelo por el hecho de que nada de lo humano es duradero y qué consuelo tan miserable que sólo enriquece a los suizos!
Puedo estar sentado ante la lumbre en la habitación menos expuesta al peligro y sentir de pronto que la muerte me rodea. Está en el fuego, en todos los objetos puntiagudos que me rodean, en la solidez del techo y en el grueso de las paredes, está en el agua y en la nieve, en el calor y en mi sangre. ¡En qué se convierte entonces el sentimiento humano de seguridad sino en un consuelo por el hecho de que la muerte es lo más cercano a la vida y qué consuelo más miserable que no hace más que recordarnos aquello que quiere hacernos olvidar! Puedo llenar todas las hojas en blanco con la más hermosa combinación de palabras que mi cerebro pueda imaginar. Puesto que deseo confirmar que mi vida no es absurda y que no estoy solo en la tierra, junto todas estas palabras en un libro y se lo ofrezco al mundo. A cambio, éste me da dinero, gloria y silencio. Pero qué me importa a mí el dinero y qué me importa contribuir al progreso de la literatura; sólo me importa aquello que nunca consigo: la confirmación de que mis palabras conmueven el corazón del mundo. ¡En qué se convierte entonces mi talento sino en un consuelo a mi soledad y qué consuelo más terrible que sólo consigue que sienta mi soledad cinco veces más fuerte!
Puedo ver la libertad encarnada en un animal que atraviesa veloz un claro del bosque y oír una voz que murmura: ¡vive con sencillez, toma lo que desees y no temas las leyes! ¡Pero qué es este buen consejo sino un consuelo por el hecho de que la libertad no existe y qué implacable consuelo para quien entiende que el ser humano tarda millones de años para convertirse en lagarto!
Puedo, finalmente, descubrir que esta tierra es una fosa común en la que el rey Salomón, Ofelia y Himler reposan uno junto al otro. De lo cual concluyo que el verdugo y la infeliz gozan de la misma suerte que el sabio y que la muerte puede parecer un consuelo a una vida errónea. ¡Pero qué consuelo más atroz para quien querría ver la vida como un consuelo por la muerte!
No tengo filosofía alguna por la que moverme como pájaro en el aire o como pez en el agua. Todo lo que tengo es un duelo que se libra cada minuto de mi vida entre los falsos consuelos que sólo aumentan mi impotencia y hacen más profundo mi desespero, y los consuelos verdaderos que me llevan a la liberación momentánea, o mejor dicho: el consuelo verdadero, puesto que sólo existe para mí un consuelo verdadero, aquel que me dice que soy un hombre libre, un individuo inviolable, un ser soberano dentro de mis límites.
Pero la libertad empieza por la esclavitud, y la soberanía, por la dependencia. La señal más cierta de mi servidumbre es mi temor de vivir. La señal definitiva de mi libertad es el hecho de que mi temor cede el sitio a la alegría de la independencia. Puede parecer que necesito la dependencia para poder conocer, al fin, el consuelo de ser un hombre libre, y seguramente es cierto. A la luz de mis actos me doy cuenta que el objetivo de toda mi vida ha sido labrar mi propia desdicha. Lo que podría traerme libertad me trae esclavitud y cargas en vez de pan.
Otra gente tiene otros señores. A mí, por ejemplo, me esclaviza mi talento hasta el punto de no atreverme a utilizarlo por miedo a perderlo. Además, soy de tal modo esclavo de mi nombre que apenas me atrevo a escribir por miedo a dañarlo. Y cuando al fin llega la depresión soy también su esclavo. Mi mayor aspiración es retenerla, mi mayor placer es sentir que todo lo que yo valía residía en lo que creo haber perdido: la capacidad de crear belleza a partir de mi desesperación, de mi hastío y de mis debilidades. Con amarga dicha deseo ver mis casas caer en ruina y verme a mí mismo sepultado en las nieves del olvido. Pero la depresión es una muñeca rusa y en la séptima muñeca hay un cuchillo, una hoja de afeitar, un veneno, unas aguas profundas y un salto al vacío. Acabo por convertirme en esclavo de todos estos instrumentos de muerte. Como perros me persiguen, o yo a ellos como si fuese yo mismo un perro. Y creo comprender que el suicidio es la única prueba de la libertad humana.
Pero, viniendo de un lugar insospechado, se acerca el milagro de la liberación. Puede acaecer en la orilla y la misma eternidad que, hace un momento suscitaba en mí temor, es ahora el testigo de mi nacimiento a la libertad. ¿En qué consiste este milagro? Simplemente en el súbito descubrimiento que nadie, ni ningún poder ni ningún ser humano tiene derecho a exigirme que mi deseo de vivir se marchite. Ya que si este deseo no existe, ¿qué es lo que puede existir?
Puesto que estoy en la orilla del mar puedo aprender del mar. Nadie puede exigirle al mar que sostenga todos los navíos, o al viento que hinche constantemente todas las velas. De igual modo nadie puede exigirme que mi vida consista en ser prisionero de ciertas funciones. ¡No el deber ante todo, sino la vida ante todo! Igual que los demás hombres debo tener derecho a unos instantes durante los cuales pueda dar un paso al lado y sentir que no soy únicamente parte de esta masa a la que llaman población, sino una unidad autónoma.
Solamente en este instante puedo ser libre ante los hechos de la vida que antes causaron mi desesperación. Puedo confesar que el mar y el viento me sobrevivirán y que la eternidad no se preocupa de mí. ¿Pero quién me pide preocuparme de la eternidad? Mi vida es corta sólo si la emplazo en el cepo del tiempo. Las posibilidades de mi vida son limitadas sólo si cuento el número de palabras o de libros que tendré tiempo de escribir antes de morir. ¿Pero quién me pide contar? El tiempo es una falsa unidad de medida para medir la vida. El tiempo, en el fondo, es una unidad de medida sin valor ya que sólo alcanza las obras avanzadas de mi vida.
Pero todo lo importante que me ocurre y que da a mi vida un maravilloso contenido: el encuentro con una persona amada, una caricia, la ayuda en la necesidad, el espectáculo de un claro de luna, un paseo a vela por el mar, la alegría que se siente por un hijo, el estremecimiento ante la belleza, todo esto ocurre completamente fuera del tiempo. Da lo mismo que encuentre la belleza en el espacio de un segundo o de cien años. La dicha no solamente se sitúa al margen del tiempo sino que niega toda relación entre la vida y el tiempo.
Descargo pues de mis hombros el fardo del tiempo y, a la vez, la exigencia de sacar buenos resultados. Mi vida no es algo que deba ser medido. Ni el salto del ciervo ni la salida del sol son buenos resultados conseguidos en una prueba. Tampoco una vida humana es la superación de una prueba, sino algo que crece hacia la perfección. Y lo que es perfecto no realiza pruebas con buenos resultados, lo que es perfecto obra en estado de reposo. Es absurdo pretender que el mar está hecho para sostener armadas y delfines. Ciertamente lo hace, pero conservando su libertad. Del mismo modo es absurdo pretender que el ser humano esté hecho para otra cosa que para vivir. Ciertamente aprovisiona máquinas y escribe libros, y también podría hacer otras cosas. Lo importante es que, haga lo que haga, lo hace conservando su libertad y con la plena conciencia de ser, como cualquier otro detalle de la creación, un fin en sí. Reposa en sí mismo como una piedra en la arena.
Puedo incluso librarme del poder de la muerte. No es que pueda librarme de la idea que la muerte corre detrás de mis talones, y menos aún puedo negar su existencia; pero puedo reducir a la nada su amenaza dejando de apoyar mi vida en soportes tan precarios como el tiempo y la gloria.
Por el contrario no está en mi poder permanecer siempre vuelto hacia el mar y comparar su libertad con la mía. Llegará el momento en que tendré que volverme hacia la tierra y encararme a los organizadores de mi opresión. Entonces me veré obligado a reconocer que el ser humano ha dado a su vida unas formas que, al menos en apariencia, son más fuertes que él. Incluso con mi libertad recientemente alcanzada no puedo destruirlas, sino solamente suspirar bajo su peso. Por el contrario, entre las exigencias que pesan sobre el hombre puedo distinguir las que son absurdas y las que son ineludibles. Para mí, un tipo de libertad se ha perdido para siempre o por un largo tiempo: la libertad que procede de la capacidad de dominar su propio elemento. El pez domina el suyo, el pájaro el suyo, el animal terrestre el suyo. Thoreau dominaba todavía el bosque de Walden. ¿Dónde se encuentra ahora el bosque en el que el ser humano pueda probar que es posible vivir en libertad fuera de las formas congeladas de la sociedad?
Debo responder: en ninguna parte. Si quiero vivir libre debo hacerlo, por ahora, dentro de estas formas. El mundo es más fuerte que yo. A su poder no tengo otra cosa que oponer sino a mí mismo, lo cual, por otro lado, lo es todo. Pues mientras no me deje vencer yo mismo soy también un poder. Y mi poder es terrible mientras pueda oponer el poder de mis palabras a las del mundo, puesto que el que construye cárceles se expresa peor que el que construye la libertad. Pero mi poder será ilimitado el día que sólo tenga mi silencio para defender mi inviolabilidad, ya que no hay hacha alguna que pueda con el silencio viviente.
Este es mi único consuelo. Sé que las recaídas en el desconsuelo serán numerosas y profundas, pero la memoria del milagro de la liberación me lleva como un ala hacia la meta vertiginosa: un consuelo que sea algo más y mejor que un consuelo y algo más grande que una filosofía, es decir, una razón de vivir.

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* Por varias razones traemos hoy a nuestra columna dominical este hermoso texto de Stig Dagerman. No solo por la evidente necesidad de consuelo a esta hora en tantos lugares del planeta y especialmente en México, también por la enorme y hermosa fuerza que subyace en él y finalmente por recordar a su autor. Stig Dagerman nació el 25 de octubre de 1923 en Suecia, y murió voluntaria y prematuramente el 5 de noviembre de 1954 (hace ahora 60 años) en el mismo país escandinavo. Desde muy joven, y hasta el fin de su vida, colaboró con la prensa anarcosindicalista. También escribió novelas y dramas que le hicieron conocido como excelente escritor en Europa. El texto que aquí reproducimos fue originalmente publicado en la revista "Husmodern", en 1952. Ha sido extraído del volumen de ensayos titulado "Nuestra necesidad de consuelo es insaciable", publicado en 1997 por Al Margen (Valencia), Etcétera (Barcelona) y la Fundació D'Estudis LLibertaris i Anarcosindicalistes (Barcelona). La traducción al castellano es de José Mª Caba.
Enviado el 09 de Noviembre. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios


Maravilloso.
El año pasado pintaba caminos. De todo tipo. Deseaba que me llevaran a alguna parte. Llevo un año pintando árboles, bosques. Los pinto en todos los estilos y con todos los colores. Es una de mis obsesiones. Desconozco cuánto durará. Es una necesidad. Necesito perderme en el bosque. Necesito su protección. Necesito otra vida. Necesito darle sentido a la vida. Y creo mis bosques como espacios para ello. Bosques que solo existen en mi imaginación y que pasan al lienzo. Bosques utópicos pero en ellos soy libre. En ellos me pierdo. En ellos habito. En ellos existo de verdad.
Y en ese bosque indestructible que es mi pensamiento, mi ahora, mi creación, crecen mis seres queridos, entre los que te encuentras.
Link a una hermosa canción sobre un bosque perdido
Loreena McKennitt: "Bonny Portmore": http://youtu.be/ooGMm6mhFEE

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